Así que, si esta vez era Aurora, no sabía qué clase de torturas iba a usar el señor Felipe para hacerla hablar.
Y tampoco podía dejar que la señorita Alma se metiera a salvarla; si no, el señor Felipe iba a sospechar todavía más de Aurora.
Además, Aurora no era lo mismo que Waylon.
Waylon era uno de los preferidos de la señorita Alma, y que ella se metiera para salvarlo se entendía.
Pero Aurora, para la señorita Alma, no era nada especial: a lo mucho, una rehén que no importaba tanto, que le hab