Desde que cayó en coma, entre ella y Aurora habían pasado no sabía cuántos días y noches.
Durante el coma, aunque su conciencia había estado sumida en la niebla, siempre lograba percibir con claridad la presencia de Aurora.
Podía sentir que ella solía quedarse junto a su cama, hablándole sin parar de muchas cosas: asuntos cotidianos, pero también de ofensas y tristezas que no lograba ocultar.
En medio de aquella confusión, había deseado despertar incontables veces, creyendo que, con solo abrir l