Alan tenía el corazón hecho un nudo. Sabía muy bien que su reacción ese día había herido profundamente a Valerie, pero no tenía idea de cómo reparar ese daño. Aquel hombre que antes era desenfadado, elocuente, seguro de sí mismo… Ahora, frente a la mujer que amaba, se volvía torpe, era incapaz de encontrar las palabras adecuadas. Solo podía quedarse a su lado… en silencio. Esperando. Confiando en que el tiempo, algún día, le permitiera recuperar lo que había perdido.
Desde que Valerie despertó,