La mamá de Ryan me estaba tirando indirectas bastante claras, y claro que me di cuenta de su sarcasmo.
Sonreí un poco y le dije:
—No hace falta, todavía tengo que trabajar.
Después de eso, seguí mi camino.
Detrás de mí, ella se reía:
—No vayas a querer caerle bien al patrón a escondidas, ¿eh? Acá hay mucha gente, y si haces el ridículo, todos te lo van a recordar.
Sabía que me estaba advirtiendo que ni soñara con acercarme a un tipo con dinero.
Me limité a sonreír sin darle importancia y me fui