La expresión Jeison cambió al instante, aunque intentó controlar el pánico y forzó una sonrisa frente a Pedro.
—¿Qué... qué significa esto, señor Pedro?
En el fondo, el miedo era real porque Pedro no era como la señorita Alma. A ella podía complacerla, ganarse su aprecio, incluso soportar sus caprichos; cuando ella apuntaba con un arma, por lo general solo lo hacía para asustarlo, no para disparar.
Pero con Pedro era distinto. En toda la finca, su posición era intocable; si en ese momento le dis