—¿Quién dijo que me importa? —gritó Waylon—. Una mujer que ni siquiera puede hablar, sin buen cuerpo ni cara bonita... ¿crees que yo, Waylon, me voy a preocupar por ella?
"Solo me parece extraño que, después de que yo mismo me encargué de ella, todavía siga viva. ¡Eso es lo que me da curiosidad! ¿Cómo demonios logró sobrevivir?".
Su reacción fue exagerada, como si la vergüenza se le hubiera convertido en rabia.
Mateo lo miró en silencio.
Después de un momento, preguntó con calma:
—¿Quieres verla