Las personas que salían de ahí debían ser el personal de ese lado, y la placa que llevaban era su credencial de trabajo. Es decir, mientras tuviera esa placa, podría entrar y salir libremente por ese arco.
Después de pensar en eso, Mateo supo exactamente qué iba a hacer.
Apagó la colilla del cigarrillo y, sin llamar la atención, fue detrás de una persona que acababa de salir por el arco. Cuando llegaron al puente arqueado, vio que el hombre estaba a punto de subir.
Mateo miró rápido a su alreded