Como yo conocía el carácter de Mateo, incluso si no hubiera sospechado que la persona de esa noche era yo, igual me lo habría confesado. Pero yo... yo no tenía el valor para confesarle lo que pasó con Javier.
Lo de él e Indira fue un malentendido, pero lo de Javier y yo... aunque no fue algo que yo quisiera, seguía siendo algo imposible de borrar. Cada vez que pensaba en eso, sentía un dolor muy fuerte en el pecho. Y justo en ese momento, sin que yo supiera cuándo subió, apareció Javier; estaba