—Si para hacer negocios dejas que tus sentimientos se involucren, entonces mejor no hay trato —dijo Mateo.Sus palabras tenían mi nombre.
Básicamente me estaba echando en cara que quería usar lo que hubo entre nosotros para sacarle una inversión, ¿no?
Qué risa. Ni se me cruzó por la cabeza usar nuestro pasado.
Si lo hubiera hecho, seguro me habría dejado en ridículo sin pensarlo.
¿Ocho copas? No es para tanto. Me las tomo y listo, aunque después ande mal varios días.
Miré a Mateo y le pregunté co