Con los ojos inyectados en sangre y una cara llena de odio, Bruno caminaba hacia Camila.
En ese instante, Camila se veía como si se le hubiera aparecido el diablo; no paraba de retroceder:
—No te acerques… no te acerques… ¿quién eres tú?
Me burlé con sarcasmo:
—Qué extraño, ¿no? Hace un momento Camila decía que ella y Bruno estaban enamorados, que su muerte la había destrozado. Y ahora que tiene a Bruno frente a ella, ¿no lo reconoce? Además, parece muy asustada… A ver, Camila, ¿por qué tanto mi