Alan contestó enseguida:
—¿Qué pasa? ¿Ya encontraste a Mateo?
Cuando escuché su pregunta, me desanimé; parecía que él tampoco tenía avances.
—No, aún no lo encuentro. Oye, ¿revisaste las cámaras de seguridad?
—Sí, ya las revisé —dijo Alan con urgencia—, pero las cámaras de los pisos quince al veinte están dañadas. En los demás pisos tampoco lo encontramos. Creo que todavía está entre el quince y el veinte. Ya le pedí a mi gente que lo busquen por separado, te aviso en cuanto tengamos noticias.
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