Como pensaba, Camila había traído gente, y era muy probable que esos hombres fueran de Jeison. Me puse alerta y me acerqué con cautela. Por suerte, la puerta de la habitación de Camila no estaba completamente cerrada, sino entreabierta.
Desde adentro pude escuchar las voces de los guardaespaldas.
—Camila, nosotros... todavía no hemos encontrado a Mateo.
—Pero los guardias que vigilan las entradas y salidas del hotel no lo han visto, lo que significa que sigue aquí.
—Si sigue en el hotel, ¡pues