El pasillo estaba vacío y en completo silencio. Poco después escuché la voz de Carlos:
—Camila, ¿dónde te metiste? Te busqué por todas partes.
—No fui a ningún lado, solo subí a la azotea a tomar un poco de aire.
Carlos se detuvo un momento y, con algo de duda en la voz, preguntó:
—Camila, ¿qué fue lo que le pusiste al vaso con agua? ¿Qué era eso? ¿Y para quién era?
Cuando escuché eso, el estómago se me retorció. ¿Ese vaso con la sustancia era para Mateo? Si era así, ¿su vida corría peligro? ¿Qu