—Ja, ¿lo ves? —dijo Henry, molesto—. Esta mujer es experta en leer mentes. Sabe adular, sabe manipular… es más astuta que la serpiente del Edén.
Waylon se rio un par de veces, aunque no al final decidió no decir nada.
Aproveché el momento y continué:
—Señor Dupuis, faltan pocos días para mi boda con Javier. Si pudiera ayudarme, el espectáculo sería perfecto.
—Ja, ja… —se rio Waylon—. Todo lo que has dicho es para convencerme de que mis hombres protejan la vida de Bruno, ¿no? Muy bien. Le voy a a