Por instinto, me acerqué y vi a doña Godines en la cocina.
Me miró y suspiró:
—El señor se llevó a Luki y a Embi a jugar desde temprano. Dijo… —hizo una pausa breve— dijo que, cuando despertaras, podías irte directo.
Escuché la voz de Javier detrás de mí:
—Eso fue lo que dijo.
Doña Godines le lanzó una mirada de disgusto y volvió a verme.
—El señor sabía que esos dos niños no iban a dejarte ir… así que se los llevó. Ay… no importa lo que pase, el señor siempre te pone a ti primero —murmuró con u