Mi corazón dio un salto, y rápido le dije:
—No, ya se lo dejé claro la última vez. Él también tiene su orgullo, no va a volver a acosarme.
—Ja, ja, ja... —Javier miró hacia abajo y se rio un poco.
—Pensé que cuando viste que la persona que bajaba del carro era yo y no Mateo, te decepcionaste.
—No, ¿cómo puedes pensar eso? —respondí por instinto.
De repente, noté lo agotador que era jugar a esto.
No sabía cómo Camila pudo fingir tanto tiempo, ¿no se cansaba?
Javier volvió a sonreír y dijo:
—No es