Justo cuando seguía a mi padre hacia el jardín, un fuerte estruendo que venía del segundo piso me hizo levantar la vista.
Me sorprendí cuando vi que la ventana de la habitación de Carlos y Camila estaba rota.
Fue obvio, seguro Camila había tirado algo.
Parecía que cuando dejé que mi padre se quedara, de verdad hice enojar a Camila.
Volteé y vi a mi padre con la cabeza baja, completamente derrotado y arrepentido.
Lo miré y le pregunté:
—¿Qué pasó entre tú y Camila? Recuerdo que antes se llevaban