Capítulo 1198
Aunque Waylon era violento, al menos cumplía su palabra.

Dijo que iba a recompensar a la camarera y lo hizo.

Mientras pensaba en eso, de repente me soltó el cuello.

Con un gesto de aparente cortesía, alisó la arruga que dejó en mi blusa y sonrió:

—Perdón, Aurora, me dejé llevar por la emoción.

Aparté su mano de un manotazo y respondí, con sarcasmo:

—No hace falta que se disculpe, señor Dupuis. Después de todo, usted ya ha usado a mi amiga para amenazarme y hasta soltó sus perros para asustar a m
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