Mateo tomó el tazón de sopa de antes y caminó hacia mí, en sus ojos ya no quedaba rastro de la irritación de antes, solo una preocupación sincera y un poco de culpa.
—Hace rato te estuve molestando tanto que ni siquiera comiste bien. Ya pasó la hora de comer y no sabemos si en lo del señor Felipe habrá comida, ni cuánto tiempo tendremos que quedarnos, así que mejor come algo primero.
—En cuanto a esos dos, que esperen afuera. Después de lo de hace rato, seguro piensan que aún vamos a tardar en s