CAPÍTULO 17: LA CAIDA SILENCIOSA.
El auto se detiene frente al edificio. Tyler gira hacia mí, me acaricia la mejilla con los dedos tibios. Llegamos huyendo de los paparazis, Tyler se bajó del auto encubierto y luego yo. Entramos al edificio, el ascensor subía lento, como si también supiera que allá arriba me esperaba el colapso. Tyler intentó tomarme de la mano. No se la solté, pero tampoco respondí. Solo apreté los labios. El mundo que lo rodea —el brillo, las fotos, los titulares, las miradas— se me pega a la piel como un ves