Estaba tan cansada, que sintió que su cuerpo pesaba el doble con cada paso que daba.
Lo único que deseaba era llegar cuánto antes a su habitación y tirarse en la cama y no levantarse hasta la mañana siguiente, la cuál gracias a Dios pertenecía al tan anhelado domingo y por lo tanto, no tendría que ir a trabajar y podría levantarse a la hora que quisiera.
- ¿De dónde vienes a estas horas de la noche?.- Ariane dió un respingo y por poco se cae cuándo la voz de su padre le taladró los oídos.
Estab