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A falta de su voz, el — que ella podría dar: lo remplaza él.Esteban, siempre había completado las palabras que ella no podía emitir.

Le extraño al momento que él se alejó de ella.

¿Acaso habré hecho algo mal?, pensó.

Esteban se encontraba en la parte de la cocina, se mojó el rostro con agua fría, intentando alejaraquellos pensamientos extraños que venían asomándose con prisa.

¿Acaso eso que sentía, era deseo?, pensó.

Se preguntó, aquella pregunta hacia mí mismo, una y otra vez.

Durante muchos añ
Gi Dominguez

Hola, muchas gracias por seguirme.

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