Kian no podía creer lo que estaba escuchando, no podía creer que un padre se refiriera de esa manera de sus propios hijos. Cuando Annika le contó su historia, del por qué escapaba y se ocultaba, no creyó que el asunto fuera tan serio.
Pensó que el hombre había pactado a su hija con anterioridad y por eso insistía en que se casara con el hombre que él había elegido por esa razón, pero ahora comprendía mejor que su hija no era nada importante para él y que solo la veía como un objeto de gran valo