Los días fueron pasando con normalidad y, tanto Annika como Kian estaban demasiado inmersos en su burbuja como para prestar atención al mundo exterior. Los sentimientos crecían cada vez más, haciéndose más fuertes y sólidos, y el fuego, en lugar de mermar, se hacía mucho más denso cuando sus cuerpos se unían y tomaban sus respectivos roles.
—De poder se puede, pero alguno de nosotros tendría que estar al frente de la nueva sede en Londres, el único dilema es: ¿cuál de nosotros viajará y se qued