Miraba por la ventana de la sala de juntas, espero a que lleguen Alejandro y Fernanda, en dos semanas empieza la construcción del condómino en Medellín, una de las licitaciones que nos ganamos a principio de año, ya tenemos los permisos.
Deberé viajar de modo constante a verificar el trabajo, no era mi obligación, pero necesitaba poner más trabajo de por medio, estaba al borde de tirar todo e irrumpir en la casa y hablar con mi esposa.
Tres de mis mejores ingenieros se radicarán el tiempo que t