Apenas hice la pregunta me arrepentí, la cara de enojo de María Joaquina fue suficiente.
—Desconozco la razón por la que te reuniste, anoche con Alejo.
Comenzó con su sabiduría, otra de sus virtudes, la cual adoro, ya me había calzado, teníamos diez minutos de gabela.
» Pero si hago un análisis de estos cinco años pasados del matrimonio de nuestro amigo, deduzco varias cosas, comparando con los tres que vivió con Virginia. Pero por ningún motivo seré la causante de inclinar la balanza sobre e