Me levanté antes de que sonara el despertador para levantar a Julián, Samuel entra más tarde al colegio. Anoche, cuando desperté a eso de las once, fui a los cuartos de cada uno, después de darles la bendición, traté de dormir.
Fue un sueño intermitente, me fue imposible con tantas emociones juntas, revivió una y otra vez los besos y las caricias de César en esos pocos minutos que vivimos ayer. Por esto prefiero esperar despierta la hora en la que comienza mi rutina.
No tuve valor de firmar los