Mi tío llegó al apartamento, mis abuelos estaban hablando con mi papá en el despacho. No han salido de ahí y NECESITO QUE SALGAN, dentro de poco debemos irnos para la casa.
—Hola, ¿tu papá?
—No ha salido del despacho y las cartas están ahí —Ernesto corrió a nuestro cuarto donde estaba Samuel viendo televisión.
—Déjame eso a mí.
—Hijo quién… —Mi abuela salió.
—Señora Magdalena.
—Alejo, que bueno que llegaste, César necesita un amigo.
—Abuela, yo necesito que salgan del despacho. Por favorrrr.
—¿