Isabella apretó los puños con fuerza, tan pronto como pensó en esos videos.
¡Odiaba a esos demonios por todo lo que le hicieron a Ángela en los videos! ¡Desearía en realidad que se murieran!
Pero más que a nadie, quería castigar a Xavier, el instigador. ¡Desearía despedazarlo en mil pedazos!
Después de pensarlo detenidamente, Isabella tomó una decisión: —Si están dispuestos a decir la verdad, ¡puedo escribirlo!
Gonzalo aceptó: —Bien, iré a hablar con los padres de estos jóvenes.
—¡Gracias por tu