Esa mañana se levantó con una sensación de pesadez en la cabeza, apenas durmió y soñó que Moisés la repudiaba al enterarse de quien había sido.
Se levantó a duras penas, sin deseos de ir a trabajar, pero no podía permitirse dar un mal ejemplo a los niños, siempre les decía que había que cumplir con las obligaciones como fuera. Por lo que se preparó para ir a trabajar y decidió caminar hasta la pastelería para despejarse un poco del malestar.
Al llegar, ya la encargada había abierto el negocio,