Mientras se recuperaba su hermano de la cirugía, Bárbara tomó la decisión de que se acercaba el momento de cambiar de casa. Nunca se atrevió a hacerlo por cuidar las apariencias ante Servicios Sociales, que aunque el tiempo pasaba se mantenían vigilantes, y habría despertado sospechas si de repente, se mudaran a un vecindario mejor. De forma que aunque Bárbara tenía dinero ahorrado de sobra para eso, permanecieron en el barrio.
Un par de años transcurrió y Agustín había sido dado de alta, dado