Cuidar de Agustín era prioritario, y todo su esfuerzo se dirigía a mantenerlo sano. Los exámenes demostraron que padecía leucemia, y la batalla sería dura.
El niño fue sometido a todos los tratamientos que había disponibles, por un tiempo mejoraba, pero muy pronto llegaba la recaída. Una y otra vez ocurría lo mismo. Y ya hacía cinco años de esa dura lucha por la salud del niño, que ahora contaba con catorce años.
Ahora enfrentaban la difícil decisión de un trasplante de médula. Todos fueron so