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-Debes dejar de moverte.

-No puedo- gruñó- estoy incómodo.

Puse los ojos en blanco. Estuvimos el resto del día en la habitación, acostados uno al lado del otro hablando de cosas estúpidas, aquí desayunamos, almorzamos, y cenamos hace un par de horas. En todo el día no había visto a Amelie porqué el rubio quería que estuviera todo el tiempo aquí con él, ya que por mi culpa no podía salir.

Después que le dije todo aquello en la mañana bajó la guardia, ya no está a la defensiva y ha intentado no v
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