—Ámbar— la voz sonaba lejana. —Ámbar despierta. — abrí los ojos con lentitud y lo primero que ví me arruinó el día, la semana, la vida entera.
Me incorporé con rapidez hasta quedar sentada en la cama y él se puso de pié ya que antes estaba de cuclillas. Estaba vestido con uno de sus limpios y perfectos trajes a la medida que por un segundo creí que lo sucedido ayer cuando estaba sucio y desarreglado había sido un sueño.
—¿Que quieres? — pregunté con hostilidad aunque el miedo a que me pudiera h