Máximo estaba enojado, o más bien furioso, cuando vi a Alai con ese tipo tan sonriente. Lo que no logro entender es por qué conmigo no puede ser tan relajada. ¿Acaso le doy miedo?
Escucho cómo tocan la puerta y ahí la veo, parada, mi secretaria, mi hermosa Alai.
- ¿Señor, necesita algo? - Su hermosa voz me transporta y no lo puedo evitar. Me acerco a ella y la acorralo contra la pared. Veo cómo se tensa pero no hace nada para quitarme.
- Señor, ¿qué está... haciendo? - Se ve adorable cuando está