Alai
Estaba acostada sobre el pecho de Max después de haber hecho el amor.
— Amor, mañana nos casamos. ¿No estás feliz?
— Sí, amor, obvio que estoy feliz, solo que también estoy nerviosa. — Me pegué más a su cuerpo.
— No va a pasar nada, te lo prometo. — Besó mis labios. — Descansa, que mañana será el gran día.
Y eso hice, me abandoné en los brazos de Morfeo.
Al otro día, siento cómo alguien está saltando en la cama.
— Oye, amiga, despierta. — Es Tamara.
— ¿Qué quieres, Tamara? — Me levanto y ve