Alai
Estoy muy feliz; al fin arreglamos todos nuestros problemas Max y yo. Ahora solo espero poder llegar a ser una familia feliz, sin ningún idiota que se meta en nuestro camino.
- Hola, Alai.
- Buenos días, señor Alejandro. ¿Cómo amanece?
- Bien, Alai. Déjame decirte que hoy estás encantadora. (Me sonrojo por su comentario.)
- Gracias, señor.
- Bueno, ¿y cómo te terminó de ir con el padre de tu hija? - Será que le cuento a mi jefe.
- La verdad, ayer me enteré de algunas cosas, como, por ejempl