ALAI
Llegué a casa y vi a Tam jugando con mi princesita, así que me acerqué, tomé en brazos a mi bebé y le di un sonoro beso en la mejilla.
- Tienes mucho que contar - me dice Tam.
- Ya suéltalo, Alai.
- Me acosté con Max - Tam pega un grito que asusta a mi princesa, y yo de inmediato la arrullo para que quede dormida.
- ¿Y se reconciliaron?
- Estuvimos a punto, pero llegó el pesado de su padre y ahí arruinó el momento. Max se fue y me dejó sola con él, y comenzó su coqueteo y amenazas, así que