MAXIMO
Tomé la cremallera del vestido de Alai y la bajé, dándole besos en la espalda, lo que provocó que ella emitiera leves gemidos que me excitaban. Cuando su vestido ya estaba en el suelo, observé su lencería de arriba a abajo con descaro.
- ¿Te gusta lo que ves? -preguntó Alai coqueta.
- Me encanta, nena. -Me lancé sobre ella y comencé a besar su cuello, bajando a sus pechos, liberándolos uno por uno y dándoles atención a cada uno.
- Mmm, Max, sigue, me encanta. -Tomó mi cabeza y la acercó m