ALAI
Llegué a casa hecha un mar de lágrimas y, cuando Tamara me vio, corrió hacia mí.
- Amiga, ¿qué pasó? ¿Qué tienes?
- Amiga, el padre de Max le dijo que yo era la que me había insinuado y él le creyó. Me dijo que todo y, al final, me amenazó con quitarme a mi hija - lloré más fuerte y mi amiga me abrazó con mucha fuerza.
- Tranquila, amiga, todo estará bien.
Pasaron dos meses y no volví a saber de Max ni de su padre. Lo único que sabía era del abogado que nos estaba separando, y esta vez Max