Estábamos en el avión. Nicholas no sabía que Renato regresaba conmigo.
No me sentía bien, el vuelo fue realmente una eternidad. En ese momento solo pensé en que debería haber comprado un asiento en el baño, ya que estuve todo el viaje devolviendo la comida.
Me sentía débil, pero nada impediría que pudiera reencontrarme con el futuro padre de mi hijo.
Llegamos a Rio de Janeiro a las seis de la tarde y nos fuimos directamente al lugar en donde había quedado Renato de retomar su trabajo.
A las och