—Señorita, necesitamos que se abroche el cinturón, el avión va a aterrizar —dijo la tripulante que estaba a cargo de asegurar correctamente el aterrizaje.
Con mucho dolor lo abroché, me dolían los golpes en la cintura, pero tenía que hacerlo.
Seguí tratando de recordar los mejores momentos de nuestra relación. Necesitaba sanar las heridas y para eso era necesario enfocarme en las cosas buenas que pasamos. Volví a cerrar los ojos y, hundida en mi pasado, recordé lo que me hizo enamorarme perdid