Desperté en mi cama con Nicholas a un lado, asumí que no me invitó a la suya por el pequeño.
«Podría despertar así todos los días», pensé al sentir que Nicolás besaba mi espalda y mis hombros. Era la mejor sensacion que podria haber sentido.
Estábamos felices disfrutando del uno y del otro hasta que sentimos al pequeño.
—¡Papi! —Caminaba por el pasillo.
Rápidamente Nicholas se levantó y vistió con lo que encontró.
—Nos vemos en el desayuno, bonita. —Me besó y se levantó de la cama.
—No me quier