La miré a los ojos, esperando que me dijera algo, pero ella solo me apuntaba con el arma.
—Paulina, pensé que estabas muerta.
—Lo estoy —dijo, sin quitarme la mirada y apuntando.
Su aspecto era desaliñado, se notaba que el cabello no lo lavaba hace tiempo. Parecía un zombie. Mas delgada que nunca, ojerosa y muy pálida. Su mirada intentaba decirme algo, pero no sabía qué era.
—¿Por qué haces esto? —pregunté, acercándome poco a poco con las manos en alto.
—Por él...
—¿Por quién? ¿Andrés?
No m