P.O.V. Adrien
Mis manos sudaban por los nervios de enfrentar a los padres de Eileen, pero también sentía una inmensa felicidad. Eileen colocó su mano en mi brazo y caminamos juntos hasta llegar a la amplia sala de la casa de sus padres.
La madre de Eileen estaba sentada en el sofá junto a la chimenea, mientras que su padre estaba de pie junto a la ventana. Ambos nos observaron al entrar.
—Hija, por favor ven —dijo su madre. Eileen se apartó de mí y se acercó a ella.
—Buenos días, señor