Todo esto parece tan irreal. No sé si estoy soñando, pero aquí frente a mí está Adrien Giordano, arrodillado y pidiéndome que me case con él. Quién lo diría, el mujeriego de la secundaria ahora está casi rendido a mis pies.
Sé que me lastimó en el pasado, pero ahora entiendo la verdad y sé que todo tenía una razón. Además, la loca de Citlali está en prisión. Ya he sacrificio mucho y debo dejar mis temores atrás y pensar en mi felicidad.
Tomo las manos de Adrien y bajo la mirada, creando suspe