Los meses siguientes se transformaron en una coreografía de ausencias y reencuentros calculados milimétricamente. Valeria tuvo que quedarse en Seúl trabajando durante las exigentes fechas de la gira de Ji-hoon, devorando informes financieros, gestiones, reuniones y viajes a busan junto a Gloria mientras contenía la ansiedad de ver los estadios repletos a través de enlaces satelitales privados.
Paralelamente, el tour internacional sirvió como el escenario ideal para que la complicidad mística en