La celebración en los salones de K-Entertainment se disolvió en el aire de Seúl, cediendo su lugar a una intimidad cargada de urgencia y magnetismo. Al cruzar el umbral del apartamento de Ji-hoon, la atmósfera entre ambos se volvió densa, saturada de una electricidad estática que dificultaba la respiración. Valeria caminaba con pasos rígidos, arrastrando una pesadumbre que su impecable porte no lograba camuflar. El artista, cuya agudeza perceptiva se había agudizado tras las terapias, detectó d