—Yo... —Kim aclaró su garganta, acomodándose la corbata con dedos ligeramente temblorosos. El tono autoritario que había mostrado al entrar desapareció por completo—. Señorita Vega, le ofrezco una disculpa sincera si le falté al respeto. Mis nervios se debieron al bienestar de la banda, pero no debí levantarle la voz. Tienen razón... un escándalo mediático destruiría el comeback que hemos planeado por u
n año, y la agencia no está en posición de iniciar una guerra legal con una corporación inte