La atmósfera dentro del habitáculo del vehículo se tornó densa y asfixiante tras la pregunta directa de Ji-hoon. La iluminación intermitente de los postes de luz de la avenida cortaba la penumbra, reflejándose en el rostro rígido de Martín, quien mantenía las manos firmes sobre el volante.
—No tengo un problema contigo. Tengo muchos problemas contigo desde el maldito día en que te cruzaste en la vida de Valeria —respondió Martín, con una hostilidad que ya no pretendía camuflar bajo su habitual